jueves, 5 de noviembre de 2015

Tres reseñas breves a propósito de la Obra de Hemingway


Ernest Miller Hemingway es un escritor y periodista estadounidense que nace un 21 de Julio de 1899. Publicó gran parte de su obra en los 20 y los 50. Ganó el premio Pulitzer en 1953 por El viejo y el mar. Al año siguiente ganaría el premio Nobel de Literatura por su obra completa. Participó como conductor de ambulancia en la Primera Guerra Mundial Cubre como periodista la Guerra civil Española. Estuvo presente en el desembarco de Normandía y la liberación de París. Se suicida el 2 de Julio de 1961.

Los Asesinos – Ernest Hemingway

La tensión de un gran cuento desarrollada a partir de los diálogos. Hoy nos parecen personajes estereotipados pero, al contrario, Hemingway fue capaz de ver a través de su época; son claros y precisos aunque su descripción no haya sido trabajada con el máximo detalle. El narrador invisible se despliega con maestría a lo largo de la obra y en ocasiones, aparenta darle la voz a Nick, uno de los personajes, pero quizá sólo se acerca demasiado a su pensamiento. La restricción de campo es madre en este cuento, la ausencia de descripciones innecesarias dota con velocidad a la narración y lo enriquece en la medida en que permite al lector “participar” más en la construcción de ambientes y personajes, casi a su antojo.  Este es un texto que obedece más a la técnica que a la historia. Aunque retrata un hecho que bien podría ser anecdótico, esta ficción no se queda ahí, hace un planteamiento estético sobre el tratamiento de la violencia y muestra el choque de la cultura de la mafia en lo cotidiano.

Colinas como elefantes blancos – Ernest Hemingway


Una pareja discutiendo en una estación de tren en España puede resultar la más bella escena si se trata con la sutileza y destreza con la que lo hace Hemingway. Es reiterada la clarísima construcción de los personajes a través de los diálogos, o más bien, de los comportamientos reflejados a través de estos. Este cuento es toda una leyenda literaria, pues supone a una pareja que discute sobre si va o no a realizar un aborto. Aparece de nuevo la tensión, típica de Hemingway, esta vez construida sobre las posturas de los personajes frente a la relación y cómo dicho evento influye o no en ella. La intención mimética de transmitir la realidad de la posguerra es clara en el momento que Hemingway decide usar a un soldado estadounidense en un país europeo para su ficción. Sin duda, este es un autor que merece una relectura para todo aquel aprendiz que desee sobresalir en el mundo de la literatura. 

Las nieves del Kilimanjaro – Ernest Hemingway

Harry es un personaje cautivador por su complejidad, por lo contradictorio que en sí es su humanidad. Toda la vida ha buscado aquellas cosas que siempre ha tenido, arrebatando de sí mismo lo que inconscientemente llena sus vacíos, para despertarse, acaso, del letargo de su felicidad con la herida que se infringe en su propio pecho. Harry no está conforme con su vida — ¿y quién lo está?— su más grande arrepentimiento no parece ser la vida artificial que lleva, es lo grave de la inacción frente al oficio de la escritura. El hombre muere mientras el narrador juega a intervalos con el tiempo (analepsis-prolepsis) de nuestro personaje mientras nos da un discurso directo y contundente sobre lo que podría ser la esencia de lo humano. La alucinación final y la correspondencia de la atmósfera exterior con la interna finiquitan un cuento magistral.

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