sábado, 28 de noviembre de 2015

El Ritmo Habla

Octavio Paz nació en Cuidad de México en 1914 y falleció en 1998, fue principalmente  poeta y ensayista, obra que sería condecorada en 1990 con el Premio Nobel de Literatura. Perteneció entre  al movimiento Surrealista del siglo pasado, pero es imposible encasillarlo, pues transcendió el tiempo con sus obras. De poesía se destacan los títulos “Libertad Bajo Palabra”,  “Árbol Adentro”, “Piedra de Sol” y “Salamandra”; de ensayos: El Laberinto de la Soledad,  El Arco y la Lira,  Corriente Alterna y Claude Levi-Strauss o el nuevo festín de Esopo.

A Octavio Paz le obsesionó toda su vida, y fue motivo de escritura a lo largo de sus libros, el lenguaje particular de la poesía.  Habiendo sido un prolijo estudioso de este género –y sin dudas, de la Historia de la literatura en general- goza de una relación extraordinaria con las palabras, sabiduría que consagró en su poesía y en los ensayos sobre el tema encontrados, en parte, en el indispensable “El Arco y la Lira”. En el tercer capitulo de esta obra, Paz se centra en uno de los más importantes elementos que conforman y determinan un: el ritmo. En el mundo poético las palabras son conjuro que se entabla mediante la dirección y el sentido que el ritmo ofrece; las puertas secretas del lenguaje son abiertas con el encantamiento que este produce. El ritmo contiene un sentido, una dirección,  él nos habla en sí mismo, porque su contenido verbal e ideológico son inseparables. Este baile, -como metaforiza Octavio Paz- cobra un valor ritual en la medida que ofrece una visión de mundo, el sonido es capaz de manifestar el universo y así también, al ser humano. En él, nos suspendemos en el estado vivencial de un tiempo eterno, un tiempo mítico. Este “espacio” sagrado donde la vida se renueva potencializa una comunicación directa entre el hombre y la eternidad: la fuente donde el humano sacia su sed de infinito y se ve  reflejado en el agua.
Por esto, Paz insiste en la relevancia del ritmo poético para consolidar su naturaleza de mito. Las frases rítmicas, es decir los versos  avivan el tiempo primordial.  Así a través de la poesía se recrea el instante, el hombre es convidado a la mesa de los dioses.

Este ensayo resulta primordial para quien desee aventurarse en el estudio y la escritura de la poesía entre muchos motivos, por la cantidad de material bibliográfico del que Paz se sirve para la construcción de sus argumentos. También es recalcable el lugar de enunciación de este escritor mexicano, ya que tiene el privilegio de  hablar sobre algo que fue el trabajo de su vida. Leer a Octavio Paz es en sí una experiencia poética y una cátedra triple sobre argumentación, escritura y poesía.

Juan Pablo Rodríguez



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