domingo, 15 de noviembre de 2015

Hemingway, la obsesión por la muerte

Ernest Hemingway (1898-1961), escritor norteamericano, ganador del premio Nobel de Literatura en el año de 1954, es reconocido por su profunda narrativa, y la capacidad de dibujar un personaje en pocas líneas. Es el creador de la teoría literaria del Iceberg, donde se dice que la literatura al igual que el Iceberg sólo debe exponer una parte de cuerpo, pues con lo que se ve el lector ha de estimular su imaginación. Entre sus obras más reconocidas se encuentran El viejo y el mar ( 1952), Fiesta (1926). En su obra como en su vida está presente la muerte y la soledad; así mismo se ve presente su recurrente presencia de la naturaleza, la guerra y el amor…este último plasmado en personajes femeninos, que fueron controversiales pues mostraban tanto a  la mujer “fatal” como a la mujer “buena”, abriendo una fuerte crítica en las feministas de la época. Finalmente el 2 de julio de 1961 se suicidó.


Las nieves del Kilimanjaro es la historia de Harry, un escritor que se nos presenta con una herida  infectada gravemente, en territorio africano, en las cercanías del monte Kilimanjaro. A través de sus alucinaciones recuerda su pasado y cómo perdió la oportunidad de escribir sobre ello por su pereza y falta de confianza en el mismo. Este hombre en sus últimos instantes reflexiona sobre su vida, la mujer que le acompaña en ese instante, Helen, comprensiva y paciente, le cuida. Al final este hombre tiene la más bella visión de la cima del monte cercano mientras lentamente escucha el último aullido de la hiena.

Este texto nos introduce en los pensamientos tanto de el hombre como de la mujer, es un narrador que solo observa y es interrumpido por los recuerdos del hombre moribundo. El epígrafe nos da una antesala de lo que será el relato y ya nos plantea una idea fundamental del texto, el monte Kilimanjaro es “ la casa de Dios”, el lugar a donde llega tras la muerte. Toca el tema de la guerra a través de los recuerdos, exponiéndose la crueldad  y frialdad que allí se vive.

Interesante es ver cómo a través de las sensaciones del moribundo la tierra se convierte en un ente sagrado, donde se encuentra la paz, aquí expuesta como la liberación de la vida, la muerte. Revelándonos a esta última como un personaje más que acecha como la hiena o los chulos a su presa. Igualmente el monólogo interior allí rota de personajes y se expresa tanto en los recuerdos-alucinaciones, como en medio de las conversaciones.

Los asesinos nos narra la tensa situación que se vive en un restaurante cuando dos asesinos entran preguntando por Ole Andreson, el Sueco, y este al no encontrarse ocasiona una serie de tortuosas situaciones a los trabajadores del restaurante. Al salir los asesinos uno de los trabajadores acude a el sueco y le comenta lo sucedido, este resignado le agradece pero no hace nada por evitar su muy cercano final.

Lo interesante de este corto relato es lo que allí no se nos dice, el por qué buscan a este hombre y por qué este no huye de su revelado final. Invitándonos así a descubrir las respuestas de estas cuestiones. Paralelo a esto la historia está contada la mayor parte en diálogos, el narrador es un observador que participa escasamente y los personajes son presentados a partir de las conversaciones.

El invicto cuenta la historia del torero Manuel García, un veterano que pretende regresar al mundo de los toros, después de haber tenido un accidente en su última presentación. Allí se nos cuenta cómo este personaje participa de la que será su última puesta en escena. Engañado por el orgullo cree que fue victoriosa su participación, cuando en realidad no logró impresionar ni al público ni al toro.

Aunque el tema no es de mi interés, veo el valor de la narración en cuanto a la corrida, todas las descripciones son propias de un gran admirador de esto, como lo fue Hemingway, por la posición de grandeza que le causa al hombre cuando se enfrenta con una bestia.

Es claro el uso de la técnica creada por él, llevando al lector a la interpretación, a la lectura propia, haciendo uso de su imaginación para completar la obra misma. Así mismo se evidencian técnicas del cine, como el corte veloz de las escenas para dar inicio a la siguiente, éste como un recurso de su propia técnica.  Es interesante observar que cada cosa es significativa en el relato porque nos lleva a esa historia invisible que el autor nos sugiere.

Aquí se nos plantea la muerte como algo ineludible, pero los personajes se toman este hecho con tanta fuerza que no se rehúsan, tranquilamente la esperan, porque de nada vale hacerle resistencia. Evidenciando así que Hemingway recurrentemente acudía a la fuerte presencia que la muerte significaba en él, tal vez por eso, la muerte, es un personaje vivo en su obra.

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